martes, 13 de diciembre de 2011

Detrás de la aldaba y Florencia y su acertijo, dos microcuentos

Detrás de la aldaba

Socorro paseaba por las calles empedradas de San Miguel Allende generalmente a las 5.30 de la tarde a sus mascotas Terry y Buffi, el primero un pastor alemán, la segunda una adorable pekinesa. Ella era una mujer solitaria y les prodigaba cariño y buena alimentación. Vivían en esta casa señorial  también dos gatitos Lucy y Tancredo a los que la amable dama les permitía subir a su cama y a sus sillones de sala, mientras les acariciaba el lomo mientras  ronroneaban con ese placer gatuno tan particular.

Un día de tantos llegó a visitarla un vecino de nombre Jonás que además era el Jefe de la Comisaría del pueblo. La aldaba sonaba: -Toc, toc, toc.

Socorro presurosa abrió la puerta. Jonás ingresó, charlaron un ratito y él quedó un tanto atónito al ver que en todo el perímetro de este hogar sólo había cueros y más cueros de estos animalitos.

Julia del Prado (Perú)
foto de Eva Lewitus


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Florencia y su acertijo



Con las trenzas Florencia hace camino de todos los tamaños en líneas rectas, semirectas, curvas y semicurvas y desde su lente asoma hacia una ciudad concreta, fría, por ahí hay en ella a lo lejos cierta musicalidad semifusa en un día pocaluz que no acierta.



Julia del Prado (Perú)

Foto de Eva Lewitus
 Escritos entre noviembre y diciembre de este año 2011.
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