domingo, 10 de febrero de 2008

Arropo del casi siempre

Tabla central del JARDIN DE LAS DELICIAS, del Museo del Prado de Madrid


 Desnuda ella     ingresó a tu pesca
        fluyó vino que bebiste
      mientras preparabas su esencia.

  Amarro piernas
        a tu tronco de olivo
  mientras con un tetoco encendías su oído.
 
  Alcoba de casa vieja
   habló allí cinco elementos
         cinco sabores
    trescientas un mil lunas
    de pasión   
sin fecha de partida.

 Flameo de lenguas al compás de
   veredas nocheras del fuego de Zeús.
 
Notas de violín en este invierno
                    no nacen.

 Mujer abraza su costa    todavía cálida
       arropa su desierto
                          sin  frío
                         de nube blanda

promesas del casi siempre.


 Julia del Prado (Perú)
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